jueves, 1 de junio de 2017

ÁRBOL DE PROBLEMAS Y SOLUCIONES



PROBLEMA FOCAL:
Eslovaquia: Segregación de la etnia gitana en asentamientos/guetos
Particularmente, análisis del barrio Lunik IX en Kosice, Eslovaquia

CAUSA PRINCIPAL:
Discriminación y racismo hacia la etnia gitana

CAUSAS:
Auge de la discriminación y racismo hacia personas extranjeras y de otras etnias a nivel general
Auge de la extrema derecha y nacionalsocialismo en Eslovaquia, y el resto de Europa
Fuerte sentimiento nacionalista en Eslovaquia à País de reciente creación con múltiples tensiones con los países vecinos por su identidad, necesidad de reafirmación de la misma
Problema de la (posible) llegada de refugiados de la guerra en Oriente Medio
Gobierna un partido socialista cuya campaña se ha centrado en las políticas anti migratorias
Partido nacionalsocialista con representación parlamentaria
Propaganda política de odio hacia los gitanos
Caída del comunismo y paso al capitalismo: aparición del desempleo, las etnias minoritarias y en particular los gitanos, son las que mayores dificultades empiezan a tener para acceder al empleo. Desaparición de las viviendas sociales y comienzo de la especulación del suelo, desplazamiento de las familias con menores ingresos hacia la periferia. Comienzo de la exclusión en Eslovaquia de la etnia gitana como un problema generalizado.
Situación normalizada por la población, no consideran que deba ayudarse a la etnia gitana

PROBLEMAS SECUNDARIOS/CONSECUENCIAS/EFECTOS:
Construcción de muros y barreras físicas entre estos asentamientos y el resto de la población, algunas por iniciativa institucional y otras por iniciativas populares
Patrullas parapoliciales de grupos de extrema derecha que agreden a las personas de etnia gitana que se encuentran fuera de los asentamientos, llegando incluso a la muerte, por sospechas de robos u otros delitos, en particular cuando empieza a hacerse de noche.
Concentración de cada vez más población en los asentamientos llegados de otros asentamientos derribados
Superpoblación y hacinamiento
Bajas o nulas condiciones de habitabilidad
Muchas personas no censadas à dificultad para el ejercicio de sus derechos como ciudadanos
Escasos o nulos equipamientos.
Escasa o nula atención sanitaria excepto casos de urgencia y de pediatría
Infraviviendas: viviendas semiderruidas, o con peligro de derrumbamiento, chabolas, etc.
Tasas de desempleo cercanas al 100%
Imposibilidad de acceder a un empleo por ser de etnia gitana y por tener su domicilio en estos asentamientos
Los servicios de limpieza y mantenimiento no entran en estos asentamientos
Casi la totalidad de los asentamientos constituyen un vertedero lleno de basura, tanto fuera como dentro de los edificios
Aparición de enfermedades casi extinguidas en el resto del país y de Europa
Derribo de edificios por parte de las instituciones expulsando a familias que no tienen donde ir
Incomunicación con el resto de la población, pocos medios de transporte público
Dificultad o inacceso al agua corriente y electricidad
Mucha mortalidad infantil: frío, incendios, enfermedades, accidentes domésticos, etc.
Frío en invierno, carencia de calefacción. Se recurre a estufas y hogueras incluso dentro de las propias viviendas. Espacios muy reducidos sin ventilación. Incendios.
Se les suele negar la entrada en casi todos los establecimientos
Problemas con la población local: robos, búsqueda de recursos en contenedores, pidiendo limosna en la calle, etc.
Consumo de pegamento por los gitanos más jóvenes

SOLUCIONES:
Entrada e intervención de los SS.SS. públicos de Eslovaquia en estos asentamientos
Desarrollo de políticas públicas de inserción sociolaboral, generación de empleos públicos destinados a la integración de este colectivo
Promoción de las organizaciones internacionales de protección de este colectivo
Realojamiento y dispersión de estos asentamientos en viviendas sociales dentro de entornos normalizados
Proyectos socioeducativos, en particular para la inserción de niños y jóvenes
Creación de centros para la satisfacción de necesidades básicas de alimentación, alojamiento, vestimenta, etc.

Campañas de concienciación y sensibilización, para desmitificar y descriminalizar a este colectivo.

miércoles, 24 de mayo de 2017

INDICADORES OPERATIVOS DE DERECHOS HUMANOS

Art. 4º Declaración Universal de Derechos Humanos: “Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre; la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.”

INDICADORES ESTRUCTURALES:
-          Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño
-          Instrumento de Ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989. Entrada en vigor en BOE núm. 313, de 31 de diciembre de 1990.

INDICADORES DE PROCESO:
-          Proporción de personas detenidas y condenadas por delitos relacionados con la trata de personas en el periodo de referencia
-          Proporción de denuncias recibidas sobre el derecho a no estar sometido a esclavitud ni servidumbre que han sido investigadas o adjudicadas por la Institución Nacional de los Derechos Humanos y que han recibido una respuesta efectiva del gobierno.

INDICADORES DE RESULTADOS:
-          Proporción personas que han sido atendidas por las ONGs registradas o activas que trabajan en la protección del derecho a no estar sometido a esclavitud ni servidumbre en sus diferentes formas

-          Incidencia del trabajo forzoso, incluidas las formas más graves de trabajo infantil, trabajo doméstico y trabajo de migrantes, y trata de personas

lunes, 27 de marzo de 2017

GLOBALIZACIÓN VERSUS COOPERACIÓN

El fenómeno de la globalización, desde su planteamiento actual, lleva asociada intrínsecamente la generación de desigualdad, y la cooperación puede ser una de las principales vías para combatirla, para redistribuir la riqueza que este sistema les quita a las zonas y sectores más desfavorecidos. Ya que la globalización por si misma generalmente solo globaliza aspectos negativos, la cooperación debe encargarse de que también se produzca la globalización de los aspectos positivos. 

La cooperación al desarrollo no supondría una estrategia total para combatir la globalización capitalista, ya que se trata de una vía institucional enmarcada en las propias reglas del juego del sistema, y al tratarse únicamente de una reforma parcial refuerza el sistema y es utilizada para legitimarlo, pero no elimina el daño, sino que simplemente lo reduce, lo mantiene, lo controla, y por tanto lo perpetúa. La cooperación internacional entre las clases desfavorecidas de todo el planeta no debería producirse enmarcada dentro de las reglas del sistema para que se tratara de una cooperación real, en red, regida por la solidaridad y el altruismo, los derechos fundamentales y la justicia social, de manera horizontal y promoviendo la autonomía de todos los nodos.

La globalización es negativa en cuanto a que solo se produce principalmente en aspectos económicos, no hay una globalización de derechos ya que la lógica del sistema capitalista es totalmente contraria a la globalización de estos derechos porque se basa en la explotación de una mayoría para el enriquecimiento de una minoría.

Ese el problema de la globalización, que todo se rige por criterios económico y financieros, y ha supuesto la consolidación del sistema de capitalismo salvaje en el que nos encontramos, que quiere transformar toda nuestra realidad en un enorme mercado donde todo es un producto que se puede comprar y vender. La globalización es una mera exportación e imposición del modelo económico capitalista al resto del mundo, que necesita una constante expansión para su sostenimiento, y que tiende a la absorción de todos los otros modelos y a la unificación en un sistema capitalista global.

De esta manera el capitalismo se sostiene, pero no es sostenible, ya que al necesitar una constante expansión es totalmente contrario a la sostenibilidad, unido a que se basa cada vez más en una economía especulativa desligada de la economía real. Y el modo en el que se están llevando a cabo las interconexiones entre las distintas poblaciones y sus territorios, genera casi intrínsecamente relaciones de dependencia entre diferentes países y regiones, en vez de fomentar la autonomía y autosuficiencia cada unidad de población, promoviendo un desarrollo no sostenible de los ecosistemas, que solo son vistos bajo criterios económicos.

El problema ecológico-medioambiental debe ser uno de los temas principales en la agenda política de cooperación internacional, desarrollar entornos y comunidades sostenibles. Debe tenerse muy en cuenta, ya que, respecto a los problemas de cambio climático y calentamiento global, nuestros países son los principales culpables de que esto ocurra, pero son los países más pobres los que sufren peor las consecuencias, porque son los que menos preparados están para fenómenos meteorológicos de gran magnitud, para el hambre de las malas cosechas y los cambios estacionales, contaminación de los océanos, escasez de agua, desecación de mares y pozos, etc.

Ahora el imperialismo no lo llevan a cabo los Estados, lo llevan a cabo corporaciones privadas, que monopolizan cada vez más el capital en unas pocas manos. Se produce una centralización del poder, cada vez más, en supraintituciones internacionales/globales, y en esas pocas manos de individuos que poseen casi todo el capital (acumulación, concentración del dinero, del poder y de los recursos), unificando el criterio dinero=poder.

Igual que tampoco hay globalización de conocimientos técnicos, porque los conocimientos se rigen también por criterios económicos, y solo se benefician de ellos los países y la población que pueden pagarlos, lo mismo que ocurre con la tecnología. La cooperación debe producirse también en estos ámbitos, desarrollando una gestión participativa, compartida y altruista del conocimiento, buscando la eliminación de su comercialización y mercantilización.

Sólo se han diluido las fronteras económicas, las fronteras para las personas siguen existiendo más que nunca, generando cada vez más criterios de exclusión y, generando más fronteras exteriores entre los países y los denominados Primer y Tercer mundo, y a nivel interior reduciendo cada vez más el espacio público y creando más fronteras de espacio privado regido por los niveles de consumo y poder adquisitivo, es decir, de nuevo criterios económicos. Por tanto, encontramos cada vez más criterios de exclusión tanto a nivel nacional como internacional.

Los criterios de exclusión se establecen del Primer Mundo al Tercer Mundo en todos los ámbitos. Principalmente inmigración controlada solo cualificada, fronteras físicas y simbólicas, no acogida de refugiados, criterios estrictos de diferenciación de términos de refugiado-inmigrante para excluir aun a más personas, no cumplimiento de los acuerdos de acogida de refugiados, auge de la ultraderecha, populismo fascista nacionalsocialista, etc., entre otros muchos ejemplos. Se contienen los problemas, pero no se resuelven. La globalización no es beneficiosa para los habitantes de estos países, solo para los habitantes de los nuestros, y aún entre los nuestros, sólo benefician a unos pocos.

La globalización no es beneficiosa para los países menos desarrollados, porque somos los países más desarrollados los que decidimos los criterios en los que se establecen las relaciones con sus países, no ellos. Nosotros marcamos las reglas de la globalización, de tal manera que a lo que nos beneficia les decimos “sí”, y a lo que nos perjudica les decimos “no”. Es más, manipulamos para que no sepan que tienen que decir que no o simplemente no les damos la oportunidad de decir que no. Del mismo modo, los criterios de cooperación también los establecen los países más desarrollados desde la perspectiva capitalista, y la cooperación se convierte es una máscara o un parche para paliar y lavar la imagen de lo que realmente se está haciendo. Por tanto, el problema de la cooperación, es que, al ser planteada desde una perspectiva capitalista, está basada en la competencia y no en la cooperación, de tal manera que la globalización fomenta la competencia entre países en vez de facilitar las sinergias.

Como efecto positivo de la globalización, podríamos señalar que facilita la mediación e intervención en conflictos internacionales, por parte de terceros países u organizaciones internacionales, salvando la contrariedad de que pueden estar situados físicamente muy alejados de las zonas en conflicto. Debiéndose apostar siempre por estrategias pacificas de resolución de conflictos como la mediación internacional y como mucho por el arbitraje, en detrimento de estrategias no pacificas como la violencia aprovechando la superioridad tecnológico-militar. Un problema de esta mediación e intervención internacional, es que suele ser aprovechada por los países con más poder en su propio beneficio, en vez de en beneficio de las partes en conflicto. Como se ejemplifica claramente en los casos en que un mismo país suministra armas y material militar a los dos países que se encuentran en conflicto.

Igual que se redistribuye teóricamente la riqueza a nivel interno en un país mediante el sistema de recaudación y redistribución de los recursos - donde juegan un papel fundamental los Servicios Sociales -, a nivel internacional y global debería hacerse esta redistribución a través de la cooperación al desarrollo. Debería ser una obligación moral para todos, “que los que más tiene ayuden a los que menos tienen”.  Y por ello, estas ayudas no deberían tener que devolverlas prácticamente en su totalidad, igual que ocurre con las prestaciones sociales que tenemos a nivel interno en nuestro país, que en ningún caso tienes obligación de devolverlas, lo cual mercantilizaría aún más las relaciones de ayuda. Y estas ayudas deben concederse sin buscar nada a cambio más que el beneficio de la otra parte, de forma altruista y solidaria, y porque es de justicia social, sin buscar en ningún momento sacar un beneficio futuro porque no deben ser ni préstamos ni inversiones ni medidos ni clasificados bajo ningún tipo de terminología económica.

La ayuda, si realmente es una ayuda, no puede generar aún más desigualdad, por lo que deben establecerse relaciones de autonomía y horizontalidad, no de dependencia y dominación. Y esta cooperación también debe ser realmente una cooperación al desarrollo, es decir, que no puede ser un mero asistencialismo que se encargue de satisfacer las necesidades básicas al día sin proyección hacia el futuro, sino que debe promover la igualdad de oportunidades a largo plazo de esas poblaciones, para que las generaciones de niños futuros vean aumentada su calidad de vida y sus posibilidades de desarrollo personal respecto a la base de la que partieron sus predecesores.

Además, las medidas que se toman, responden a un enfoque de necesidades y no de derechos, y, aun así, no se responde a esas necesidades de manera real. Si se tratara de un enfoque de derechos, operativizando derechos humanos, que ellos tengan el derecho a esa ayuda, conllevaría que alguien - una institución de su país o de otro país, o alguna institución internacional -  debe tener la obligación de garantizar que se cumplan esos derechos. Y el ejercicio de esos derechos debe garantizarse mediante la cooperación al desarrollo, como una obligación de los países más desarrollados con los menos desarrollados; debería ser una obligación moral y debería establecerse también por la vía legal para que sea obligatorio llevarla a cabo.

Unido a nuestra culpabilidad histórica, por nuestra responsabilidad directa o indirecta, o como mínimo nuestra corresponsabilidad, de la situación y problemáticas actuales de los países denominados del Tercer Mundo. Por nuestro imperialismo, conquistas y sometimientos, exterminios, genocidios, esclavitud, opresión, extorsión, aculturación, etc. Y actualmente por la globalización capitalista que utilizamos contra ellos, explotación antes ejercida mediante la fuerza de las armas y actualmente mediante la fuerza del dinero, realizando esa explotación de manera aparentemente legitima.

También remarcar, que sí el Tercer Sector actúa ayudando a estos países, es por dejación de funciones del Sector Público, que es el que debería estar obligado a ello, ya que la cooperación al desarrollo debería ser realizada por nuestros Estados, no por nuestras ONGDs. Podríamos resumir así, de manera simplista, la cooperación al desarrollo entre países: “el Sector Privado se aprovecha, el Sector Público ayuda, pero se aprovecha, y el Tercer Sector ayuda, pero aun así dentro de él hay individuos que se aprovechan”.

Por todo ello, debemos promover una globalización diferente, un cambio en las relaciones internacionales, una cooperación al desarrollo real, para lograr una sociedad global inclusiva, igualitaria y sostenible.